
LA CALIGRAFÍA DEL ALMA
Artículo de Jordi Calvet Banchs
Si nuestro temperamento designa un tipo de escritura, el cambio de nuestra manera de escribir nos ayudará a forjar un nuevo carácter. Sin embargo la nueva caligrafía denominada Ortos® no tiene como finalidad tan solo ser bella, ni construir un carácter determinado; no busca solamente la parte artística. Su fundamento es un conocimiento que es como una llave que abre distintas puertas de las dimensiones de la consciencia. Pero para poder abrir dichas puertas tenemos que cambiar algunas cosas…
Desde la antigüedad, los seres humanos hemos querido representar los mundos invisibles que percibíamos y sus múltiples dimensiones en mapas y gráficos, tratando de simbolizar los diferentes lugares donde el Ser se ubica y se despliega. La observación del firmamento y las estrellas ha sido siempre una constante en la identificación con el alma humana.

Esta observación del cosmos nos lleva a la siguiente designación de un hecho diario: los ortos. Un astro está en el orto cuando atraviesa el plano del horizonte y pasa al hemisferio visible. Es decir, el orto se produce cuando su limbo superior toca el horizonte y su altura astronómica es cero, pasando de negativa a positiva.
Siguiendo este paralelismo, de igual manera, cuando surge un nuevo conocimiento en la consciencia humana podemos decir que se sucede este evento. La ortografía define, en su origen griego, ‘escribir’ (grapho) y ‘correcto’ (orthos), es decir la normativa para escribir correctamente tratando de pautar una mente comprensible en el arte de la comunicación de un idioma concreto.
En el momento en que la idea accede al campo de la mente debe superar el horizonte de la cultura, el tiempo y la traducción al mundo que la rodea mediante el gesto, la imagen, el sonido, el lenguaje y la escritura correspondientes. Cuando el gesto no reproduce la postura anclada en el centro del ser, deviene un movimiento carente de fuerza y de dignidad interior. Por otra parte, si la imagen interna no es nítida no podemos transmitir ideas claras a nuestro interlocutor.
Nuestro sonido, afincado en la raíz de nuestras emociones, si no está en armonía con ellas delata la ausencia de conectividad con nuestro corazón, que es la sede del alma. Si nuestro lenguaje no abandera nuestra cordura, no será más que un restallido en el viento, llevado por las hordas de nuestra incongruencia.
En el proceso de la escritura, podemos teclear y escribir cada vez más deprisa por medio del ordenador o del teléfono móvil, pero perdemos parte de identidad, temple, carácter, música, modo y forma al no representar la caligrafía de nuestros pensamientos en el trazo propio.

Cuando escribimos manualmente lo hacemos rápido y mal. Cuando queremos representar nuestras ideas, estas se agolpan a borbotones en nuestro cerebro y somos incapaces de plasmarlas con claridad. Hoy en día se piensa más rápido, pero se piensa mal. Tenemos muchos frentes abiertos y ninguno realizado, porque ninguno ha tenido suficiente tiempo para arraigarse durante el tiempo correspondiente en nuestro corazón, haciéndose uno con nosotros.
Así confundimos lo que debería ser propio con el pensamiento de los demás; lo que surge del manantial de nuestra consciencia o lo que hemos rapiñado en algún sórdido local de baratijas o sucedáneos que el mundo nos ofrece constantemente.
A lo largo de cinco páginas Jordi C. Banchs, creador y coordinador de grupos, talleres y formación del Instituto AIAM, nos presenta una original caligrafía con finalidades sanadoras y de expansión de la consciencia. Puedes leer el artículo completo en el número 90 de la Revista Athanor (noviembre - diciembre 2011).
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